Vender o alquilar una
casa no es como poner en Wallapop una bicicleta que ya no usas. Estamos
hablando de tu hogar, de tu patrimonio, de una de las decisiones más
importantes a nivel económico y emocional. Y aunque mucha gente piensa que
puede hacerlo “por su cuenta” para ahorrarse la comisión, lo cierto es que un
buen asesor inmobiliario puede marcar la diferencia entre vender rápido y bien…
o pasarte meses con tu anuncio dando vueltas sin llamadas serias.
La gran pregunta es:
¿cómo escoger al asesor inmobiliario correcto? Porque no todos valen. Y no nos
engañemos: hay de todo en el mercado. Desde profesionales con una red de
contactos brutal, habilidades de negociación y un plan de marketing bien
armado… hasta otros que parecen más interesados en sacarte una exclusiva que en
vender tu casa.
En este artículo te voy a
contar qué puntos clave debes mirar para elegir un asesor inmobiliario de
confianza, cómo detectar las señales de alarma y por qué este paso puede
ahorrarte tiempo, dinero y dolores de cabeza.
1. ¿Por qué no deberías hacerlo solo?
Antes de entrar en
materia, vamos a ser claros. Sí, puedes vender tu casa sin asesor. Hay portales
donde poner el anuncio, puedes recibir llamadas, enseñar la vivienda y
negociar. Pero… ¿tienes tiempo para todo eso? ¿Sabes cuánto vale realmente tu
casa? ¿Tienes experiencia filtrando compradores “turistas inmobiliarios” que
solo quieren curiosear?
Un asesor inmobiliario
profesional te aporta:
·
Valoración realista y objetiva de tu
casa, basada en el mercado, no en lo que tú crees que vale.
·
Marketing profesional: fotos de calidad,
visitas virtuales, difusión en portales premium y hasta redes sociales.
·
Negociación: sabe cuándo apretar y cuándo
ceder para cerrar un buen trato.
· Filtros: evita perder tiempo con curiosos o compradores sin financiación.
Dicho esto, vamos al
grano: cómo elegir bien.
2. Experiencia, pero no solo años: resultados
Muchos asesores ponen en
grande en sus tarjetas: “15 años de experiencia”. Y sí, la experiencia es
importante, pero más lo son los resultados. Pregunta siempre:
¿Cuántas casas como la
tuya ha vendido o alquilado en los últimos 12 meses?
¿En cuánto tiempo
promedio cierran una operación?
¿A qué precio medio de
cierre respecto al precio de salida?
Un asesor que te dice “yo
llevo décadas en el sector” pero no puede mostrarte datos reales, puede estar más
estancado que un anuncio mal escrito.
Tip busca
en Google el nombre del asesor o la inmobiliaria y revisa opiniones en Google
Maps, reseñas en redes sociales y foros. Eso te dará pistas de su reputación,
puedes leer más sobre temas de inmobiliaria en nuestra sección mercado inmobiliario
3. Marketing inmobiliario: más allá del cartel en la ventana
Un buen asesor
inmobiliario en 2025 no solo pone un cartel de “Se vende” o “Se alquila” y sube
el anuncio al portal de turno. Hoy en día el marketing es clave, y si no lo
domina, tu casa pasará desapercibida.
Pregunta siempre:
·
¿Hacen fotografía profesional o
fotos con el móvil?
·
¿Usan tour virtual 360º o
vídeos?
·
¿Invierten en posicionamiento en
portales inmobiliarios (idealista, foto casa, INMOBELES.com…)?
·
¿Mueven la vivienda en redes sociales con
anuncios segmentados?
·
¿Tienen una base de datos de clientes interesados
en tu zona?
El marketing vende, y si
tu asesor no está actualizado, tu casa será una aguja en un pajar digital.
4. Comunicación: que no
tengas que perseguirles
Un clásico problema con
algunos asesores: no contestan al teléfono, no informan, y parece que
desaparecen tras firmar la exclusiva. Eso es desesperante.
Cuando elijas, fíjate en:
·
¿Responde rápido a tus llamadas o
mensajes?
·
¿Te explica las cosas en un lenguaje
claro, sin tecnicismos raros?
·
¿Te mantiene al día de visitas, ofertas y
feedback de los interesados?
Un
asesor que comunica bien te da confianza y te ahorra ansiedad. Si desde el principio
tienes que perseguirlo, ya sabes lo que te espera.
5. Transparencia en las
condiciones
Aquí no vale lo de “ya
veremos”. Antes de firmar nada, exige claridad en:
·
Comisión: ¿qué porcentaje cobra? ¿Cuándo
se paga?
·
Exclusividad: ¿te obliga a que solo él
pueda vender tu casa? ¿Por cuánto tiempo?
·
Gastos adicionales: ¿fotografía, anuncios,
home staging… los incluye o las pagas tú?
Consejo: desconfía de
comisiones demasiado bajas o promesas irreales. Nadie trabaja gratis, y
si lo hacen es porque algo no cuadra.
6. La importancia del
feeling
Esto no suele aparecer en
los manuales, pero es clave. Estás confiando a alguien tu casa, tu dinero y tu
tranquilidad. Tiene que haber feeling.
·
¿Te escucha o solo habla de lo bueno que
es?
·
¿Te transmite confianza?
·
¿Sientes que entiende tu situación y tus
objetivos?
No subestimes la
intuición. Si algo no te cuadra, sigue buscando.
7. Señales de alarma: cuidado con estos perfiles
No todo lo que brilla es
oro. Si te topas con alguno de estos perfiles, huye:
·
El que te promete un precio altísimo para
engancharte, aunque sea irreal.
·
El que no te da contrato por escrito y
todo es “de palabra”.
·
El que desaparece tras la primera
reunión.
·
El que no invierte nada en marketing y
solo espera que alguien llame.
Recuerda: el buen
asesor no promete imposibles, pero sí te muestra un plan claro para lograr
un buen resultado.
8. Bonus: el asesor que va un paso más allá
Los asesores
inmobiliarios que hoy triunfan no solo venden casas, también asesoran en:
Home staging: pequeños
cambios para hacer tu casa más atractiva.
Asesoría legal y fiscal:
te ayudan con impuestos, plusvalías y contratos.
Inversión: te explican
cómo reinvertir lo ganado o qué hacer si quieres comprar otra vivienda.
Si encuentras un asesor
que ofrece este extra, guárdalo como oro en paño.
9. ¿Y si quiero alquilar, no vender?
En el caso del alquiler,
un buen asesor también marca la diferencia:
·
Filtra a los inquilinos: pide nóminas, contratos
y referencias para evitar morosos.
·
Te ayuda a fijar un precio competitivo
para alquilar rápido sin perder dinero.
·
Se encarga de los contratos y de blindar
tu seguridad como propietario.
El riesgo de alquilar sin
asesor es caer en un inquilino problemático que luego no puedas sacar
fácilmente. Y créeme: es peor que tardar un mes más en alquilar.
10. Conclusión: tu casa merece un buen aliado
Vender o alquilar una
casa no es una operación cualquiera. Es un momento de cambio, con mucho en
juego. Escoger a un buen asesor inmobiliario puede parecer pesado al principio,
pero es la diferencia entre hacerlo con tranquilidad y éxito… o entrar en un camino
lleno de frustraciones.
Recuerda los puntos
clave:
·
Revisa su experiencia real, con
resultados.
·
Fíjate en su plan de marketing.
·
Exige comunicación fluida y transparencia.
·
Confía en tu intuición y busca feeling.
·
Evita promesas imposibles.
Al final, no se trata
solo de vender una casa. Se trata de vender bien, sin
malgastar tiempo ni dinero. Y para eso, un buen asesor inmobiliario puede
convertirse en tu mejor inversión.
Fuente:
economiayexito.com
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