Aunque se han
experimentado avances, el grado de digitalización del sector sigue siendo bajo.
Las empresas continúan haciendo esfuerzos en términos de innovación para dar
respuesta a sus propias necesidades y a las de los usuarios.
Siguiendo una evolución
natural, como cualquier actividad económica durante los últimos 10 años,
el sector inmobiliario ha ido adaptándose a un nuevo panorama en el
que es imposible sobrevivir sin tener presencia en el canal digital. Hoy,
únicamente con un móvil, es posible invertir en inmuebles, buscar viviendas
para comprar o alquilar e incluso gestionar y firmar contratos, entre otras
muchas cosas. Sin embargo, esto es sólo el inicio de una carrera de fondo y el
negocio inmobiliario todavía tiene muchas asignaturas pendientes, tanto en
lo relacionado con el uso de la tecnología a nivel interno, como en su
aplicación para dar respuesta a las necesidades del usuario final.
Este es un problema transversal al que se enfrentan las empresas de todo el mundo. Según señala un reciente informe de CBRE, una de las consultoras del sector inmobiliario más importantes del mundo, el grado de digitalización de la industria era en 2023 de 4,4 puntos sobre 10. El objetivo, según las empresas encuestadas, es alcanzar una madurez del 6,3 en 2026, para lo que son conscientes de que hay que hacer un esfuerzo. De hecho, el 47% preveía destinar entre un 1% y un 5% de sus ingresos a innovación en 2024 y un 29% estimaba dedicar más del 5%.
Pero aumentar las
cantidades invertidas, aunque necesario, no es suficiente. Luis Méndez,
Global VP de Leadclic, la división especializada en CRM (gestión de
relaciones con el cliente, por sus siglas en inglés) de la consultora Wam
Global, tiene claro que «lo principal es no dejarse deslumbrar por la
tecnología» y estudiar cómo se va a aplicar para «darle un propósito claro, con
una idea sobre el objetivo final». Esto se hace más necesario aún en «empresas
que históricamente han sido muy tradicionales» y que han asimilado este cambio
de paradigma de forma un tanto atropellada.
Un ejemplo claro es el de
las proptech, jóvenes start up cuyo objetivo es agilizar
procesos y gestiones inmobiliarias con ayuda de la tecnología. El crecimiento
de este tipo de empresas en España ha sido exponencial durante los últimos
años: el informe PropTech Trends, elaborado por PWC en colaboración con la
API de Cataluña, indicaba que en 2023 existían ya 548, cuando en 2017
había sólo 50. Pero durante el último año se ha experimentado un
curioso descenso, con la desaparición de alrededor de 90 proptech.
Esta caída ha compensado un claro desequilibrio entre oferta y demanda. A esto
se suma que, como argumenta Jaime Gil, CEO de Prophero en
España, muchas se han limitado «a digitalizar la experiencia de una
inmobiliaria al uso». Esto ha hecho que a día de hoy estén sobreviviendo
aquellas que pueden ofrecer un valor añadido y que aplican la tecnología con
una finalidad concreta.
'Data' y seguimiento 360
En busca de esa
diferenciación, Prophero se ha apoyado en las herramientas digitales para
ofrecer algo distinto. Además de usar la inteligencia artificial para hacer más
eficientes los procesos operativos internos y automatizar las tareas, ha
aprovechado su potencial para exprimir al máximo el análisis masivo de
datos. Esto, según Gil, les permite «adelantarse a los movimientos de flujos de
población y tener viviendas disponibles en las zonas en las que se van a
necesitar en el futuro más allá de las grandes urbes».
Además, Prophero hace un
«seguimiento 360 y end to end» del proceso y su labor no termina cuando se
materializa la inversión. «Tenemos conectados con nuestra app a bloques
hipotecarios, fiscalistas o empresas de muebles», enumera. Y añade: «Trackeamos la
evolución de la compra para analizarla y, en caso de que haya llegado el
momento, recomendar al cliente la venta».
A través de esta forma de
proceder, Prophero, que nació en 2021 como una alternativa para pequeños
inversores de un ticket medio de 100.000 euros, ha llamado la atención de los
grandes patrimonios. Según Gil, «se han reeducado, dándose cuenta de que hay
oportunidades más allá de las principales ciudades». Por eso tiene claro cuál
ha sido el mayor logro de su empresa durante estos últimos años: «Haber
podido incorporar al mercado más de 800 viviendas que no existían como
tales, el 75% de ellas a través de cambios de uso y rehabilitaciones de naves y
edificios abandonados o vandalizados».
Otras compañías se han
desmarcado de la competencia redefiniendo su idea de negocio a través de la
tecnología. En 2023, OpenBrick se lanzó a la aventura y creó su propia
plataforma de financiación inmobiliaria a través de la tokenización de
activos. Esto, como explica su CEO, Carlos Matilla, consiste en «representar
digitalmente, a través de tecnología blockchain, instrumentos financieros
vinculados a proyectos inmobiliarios». En todo caso, aclara, «no se tokenizan los
inmuebles como tales, sino los títulos, tanto si son acciones como bonos». Esta
revolucionaria idea nació gracias al impulso de socios estratégicos del propio
sector inmobiliario (Grupo Lar) y del financiero (Renta 4 Banco). Ahora,
también cuenta con el apoyo de partners como BME o Morabanc.
Según Matilla, la
tecnología blockchain permite «automatizan muchos procesos que antes
eran lentos o manuales, lo que mejora la eficiencia operativa y de gestión de
los vehículos de inversión». Además, dice, la tokenización «permite
fraccionar la inversión en unidades más pequeñas, haciendo que inmuebles que
sólo estaban al alcance de grandes inversores ahora sean accesibles para un
público mucho más amplio». La plataforma incorpora también «un mercado
secundario regulado, donde los inversores pueden comprar o vender sus tokens sin
esperar a la finalización del proyecto».
Un negocio complejo
Más allá de los nuevos
proyectos nativos digitales, el resto de empresas del negocio necesita socios
estratégicos para acometer su transformación digital. Hay que tener en cuenta
que «el sector inmobiliario no es un bloque cerrado, sino una cadena de valor
con muchos actores, cada uno con sus propias necesidades», tal como
recuerda Fernando González-Haba, director de la División de Servicios
de Arbentia, firma internacional de consultoría de negocio y tecnologías
de la información, La misión de este tipo de consultoras es «adaptar la
tecnología para que encaje en diferentes eslabones del proceso», reconoce
González-Haba.
Para conseguirlo, esta
compañía ha desarrollado diferentes soluciones para las diferentes actividades
involucradas en el negocio inmobiliario. En la construcción, por ejemplo,
ofrecen a las empresas su propio software de planificación de recursos
empresariales, lo que se conoce como ERP, denominado Arbentia Project
Management. «Permite tener una visión actualizada de la rentabilidad esperada
frente a la real, controlar desviaciones, automatizar procesos contables y
coordinar todo lo que ocurre en una obra», explica González-Haba. «Es una herramienta
pensada para ganar eficiencia y trazabilidad en entornos muy dinámicos», añade.
En cuanto a lo
estrictamente inmobiliario, ganan importancia las estrategias y
tecnologías CRM. Según el directivo de Arbentia, «no basta con gestionar
bien la parte financiera o técnica; es igual de importante tener una buena
trazabilidad comercial, conocer en profundidad a cada cliente, gestionar
campañas, hacer seguimiento de leads o automatizar la atención
posventa». Leadclic, por ejemplo, gracias a la estrategia que diseñó para
la gestora inmobiliaria Soldit Homes, como recalca Méndez, «consiguió
registrar ocho veces más información de sus usuarios».
A juicio de
González-Haba, la combinación de ERP y CRM es clave para «alinear lo
operativo con lo comercial y tener una visión 360 del negocio». Es por eso
que en su stand en el SIMA expondrán una solución específica para el sector
inmobiliario que acopla estas dos tecnologías en una sola plataforma.
Otro apoyo importante
para las empresas del sector son las tecnológicas puras, que les permiten
ofrecer al cliente una experiencia cada vez más realista a distancia. La
multinacional Plain Concepts ha desarrollado varios proyectos
inmobiliarios de este tipo, como detalla su CEO, Quique Martínez: «Asistentes
virtuales; aplicaciones que, a través del deep learning, se aseguran de
que las imágenes de los inmuebles cumplen los requisitos de búsqueda, o software que
crean réplicas 3D de inmuebles a partir de fotografías de un móvil».
Martínez tiene claro que en el correcto uso de la tecnología estará la respuesta al que actualmente es el mayor reto del sector: facilitar el acceso a la vivienda. Porque su aplicación en todos los procesos permitirá «ahorrar costes y tiempo en la construcción», así como «detectar a tiempo la demanda masiva en ciertas zonas para regularizar los precios».
Fuente:
elmundo.es
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