En opinión de muchos propietarios, su casa es única, más aún cuando deciden ponerla a la venta. Esta pasión, casi obsesión, por la vivienda propia es un peligro a la hora de valorarla, ya que sacarla al mercado con un sobreprecio puede significar una demora de meses, cuando no años, hasta dar con un comprador. La solución pasa por contar con la opinión de un tasador profesional y por entender que hay factores que suman o restan a la hora de valorar una vivienda.
Calculadora en mano, César Escobar, codirector de Control de Valoración de la sociedad de tasación Tinsa, explica que la existencia o no de un ascensor puede modificar hasta en el 30% el precio de la casa, la altura de una vivienda sumar entre 3.000 y 6.000 euros por planta, y una terraza, hasta el 25%. Afirmaciones que como todas las de este reportaje pueden ser matizables, ya que cada venta inmobiliaria es única.
Sin embargo, los
tasadores profesionales saben diferenciar entre el valor de la vivienda y la
opinión del propietario y comprador. También saben que el mercado da por
válidas normas y tendencias no escritas que aprecian o deprecian, en
muchos casos, entre el 5% y el 15% del valor total.
Con el objetivo de
valorar de forma más realista la vivienda, este experto tasador ha identificado
hasta 27 características atendiendo a su ubicación, tipo de inmueble y
antigüedad, e interior.
Sobre la ubicación de la
vivienda
Factores que suman:
Transporte público: Uno
de los factores que más impactan en el precio del inmueble “y que más lo va a
hacer en el futuro”, explica Escobar. “Todo parece indicar que las condiciones
de acceso al transporte privado al centro de la ciudad van a ser más
restrictivas, por lo que se buscan situaciones que permitan desplazarse con
comodidad en transporte público”, comenta.
Centro ciudad: La
vivienda en el centro de la ciudad siempre conlleva un sobreprecio, ya que
garantiza cercanía a un mayor número y variedad de servicios a pie.
Zonas verdes próximas: Contar
con un parque en un radio de 10 ó 15 minutos a pie es valorado como positivo
para una gran mayoría de compradores, de cualquier perfil.
Calle principal: Las
viviendas en la calle o calles principales del barrio siempre se valoran por
encima de las ubicadas en las secundarias. Aquí la excepción son las que se ven
afectadas por una gran circulación o ruido.
Proximidad a
infraestructuras y servicios: Entre los factores que incrementan el valor
también destaca la cercanía con zonas de servicios, siendo los colegios,
hospitales, zonas comerciales y deportivas las más valorados.
Factores que restan:
Contaminación vial o
comercial: “Lo más habitual es que el comprador busque tranquilidad, por
lo que un exceso de tráfico de vehículos o de viandantes por tratarse de una
zona comercial, pueden afectar negativamente a la tasación”, aclara el experto.
Falta de coherencia
socioeconómica: Quizá el más sutil de los condicionantes unidos a este
apartado. “La desubicación socioeconómica no suele favorecer la venta, sobre
todo cuando se trata de una por encima del estándar social del barrio. Por el
contrario, una vivienda de tipología más modesta ubicada en un barrio
socialmente más ambicioso, puede verse favorecida”, destaca Escobar.
Sobre la ubicación de la
vivienda
Factores que suman:
Calidad de la edificación: La
opinión de Escobar no da lugar a duda: “Cuanto mayor es la calidad del edificio
y sus acabados en fachada y zonas como portal, ascensor o escalera, más valor
en el mercado”.
Garaje: Es un factor
que, por lo general suma, sobre todo donde hay mayor dificultad de aparcamiento
en calle. La mejor forma de evaluarlo es informándose del precio de una plaza
en la zona. “En Madrid no tiene el mismo impacto sobre el precio de la
vivienda, en zonas donde una plaza cuesta 60.000 u 80.000 euros que donde
cuestan 12.000”, considera el tasador.
Inspección Técnica de
Edificios: Según sea positiva o negativa, el potencial comprador sabe si
le espera o no una próxima derrama. Y a la vista de las deficiencias que
indique el informe se puede evaluar el monto de su cuantía.
Servicios de comunidad: Un
edificio que ofrece servicios a la comunidad por encima de la media se
sobrevalora. Por ejemplo, una comunidad con piscina en el centro de la ciudad
–donde no suele ser habitual en el urbanismo español– puede incrementar el
precio entre el 5% y el 15%.
Edificios con protección
especial: Suele ser muestra de exclusividad y una calidad superior a la
media por su arquitectura, antigüedad o historia, por lo que pesa
favorablemente. “Pueden contar con excepciones en el pago del IBI. Por el
contrario, su especial catalogación puede conllevar una mayor exigencia en su
conservación”, explica.
Certificación Energética
de Edificios: Desde el punto de vista de la tasación profesional, a mayor
calificación, mayor valor. Sin embargo, el mercado español sigue sin poner en
valor lo que implica una mayor eficiencia energética, algo que “poco a poco irá
cambiando en un contexto de encarecimiento de la factura energética”, considera
el codirector de Control de Valoración de Tinsa.
Factores que restan:
Antigüedad: La norma
dice que cuanto mayor es la antigüedad, menor valor. Por supuesto, hay
excepciones cuando la conservación es exigente.
Ascensor: Su
carencia es uno de los factores que más puede devaluar el precio de un
edificio, en porcentajes tan significativos como el 30% para edificios sin
ascensor del centro de Madrid. En zonas donde la edificación estándar no supera
las tres alturas, la disminución del precio puede ser del 7%.
Gastos de comunidad: “En
una ubicación de alto poder adquisitivo no es muy relevante”, matiza Escobar,
“pero en el resto de segmentos inmobiliarios, cuantos menos gastos fijos,
mejor”. Afirmación que el tasador matiza cuando entran en juego factores como
contar con conserjería u otros.
Déficit de servicios: Una
situación relativamente novedosa es la de la vivienda cuya comunidad de
propietarios ofrece unos servicios por debajo de la media de los ofrecidos en
su barrio. Por ejemplo, en un entorno de urbanizaciones, la vivienda ubicada en
una comunidad sin servicios deportivos ve devaluado su valor.
Bajos comerciales: Sobre
todo, en las plantas más bajas, los negocios ubicados en los bajos comerciales
también pueden influir en el precio: el comprador rechaza negocio que relaciona
con ruidos, olores, tráfico de gente o nocturnidad.
Sobre el interior de la
vivienda
Factores que suman:
Piso exterior: Lo
normal es que la vivienda exterior sea siempre más cara. Esta afirmación es
matizable cuando da a una calle con exceso de tráfico o ruido o cuando la
vivienda interior da a patios de manzana amplio e iluminado. El interior que da
a patio de luces, siempre cuenta con un descuento.
Calidad de los acabados: Es
donde la vivienda se juega entre el 5% y el 10% de su valor, “pero los
tasadores valoramos siempre para un comprador medio en condiciones medias”, y
Escobar se explica. “Aunque hayas puesto unos grifos de oro o el interiorismo
sea realmente sorprendente, no lo vamos a tener en consideración porque no
todos los compradores lo van a preciar como una mejora”.
Viviendas más pequeñas: Una
apreciación que es importante recordar es que comparar el valor por metro
cuadrado en la zona es una equivocación, siempre que no sean viviendas
similares. Por ejemplo, el precio siempre será más alto en un apartamento de 60
m2 que de 120 m2.
Balcón o terraza: “Con la
pandemia hay una auténtica obsesión por las viviendas con terrazas”, destaca el
experto. “Cuando su superficie es superior a los 15 m2 puede sumar entre el 20%
y 25%”.
Terraza en ático: Un
auténtico tesoro inmobiliario en estos momentos por ser el más codiciado.
Factores que restan:
Planta del piso: “En obra
nueva, el precio del mismo piso sube por planta entre 3.000 y 6.000 euros”.
Desde Tinsa se explica que las entreplantas y primeras plantas siempre están
por debajo del resto del edificio, y los sótanos, semisótanos y plantas bajas
tienen grandes problemas de comercialización como viviendas.
Conservación: Una
reforma estándar de una vivienda de 90 metros cuadrados puede costar unos
60.000 euros. Pasados entre 10 y 15 años se considera amortizada por el
tasador, salvo que ofrezca una conservación muy cuidada o sus acabados sean de
especial calidad.
Distribución interior: El
tasador presta especial atención a los metros cuadrados útiles, “las zonas de
paso para conectar estancias sin aprovechamiento, las casas con una estructura
de tubo por su gran pasillo, abuhardilladas o con dificultades de ventilación,
son penalizadas”.
Falta de anejos: En
un contexto de disminución de espacio en la vivienda, no sumar a la propiedad
espacios como los del trastero o cuarto comunitario de bicicletas resta.
Fuente:
idealista.com
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